Excursión a Peña Trevinca

Ana, de nuevo Ana, gracias, mil gracias Ana, nos envía un artículo del que fuera alcalde de A Veiga D. Eduardo Ávila Bustillo, datado en 1972

Aquí os lo dejo:


EXCURSIÓN A PEÑA TREVINCA “TECHO DE GALICIA


Hace bastante tiempo, estoy intentando llevar por las montañas de La Vega, a la gente joven. Unas veces por mi, y otras por ellos, sin contar con el tiempo adecuado, no pudimos realizar esta excursión. Por fin, la decidimos y a pesar de invitar a bastantes muchachos, sólo me acompañaron siete de entre 13 y 18 años. El guía, Ignacio y yo, con 50 y bastantes, hacíamos el contraste de la expedición.

Mi deseo es que la juventud, conozca y visite estas zonas montañosas, impresionantes por su abruptuosidad y por su belleza.

Adaptándonos al itinerario previsto, salimos del pueblo de Puente a las siete y media de la mañana, iniciando el ascenso hasta la Laguna de Ocelo (1.500 m) coronando la Corraliza (1.605). Continuamos después por el Fial (1.808) descendiendo a la Laguna de la Serpiente (1.675) siguiendo ya por A Troitada (1.740) y O Turrieiro (1.820). Descendimos a la lama De Sarrio (1.450) e iniciamos el ascenso más duro, coronando en primer término el Jancialnal (2.000) y seguidamente a la cumbre de Trevinca (2.124) “Techo de Galicia”.

Una vez coronada la cumbre de nuestros anhelos, descendimos hasta las fuentes del nacimiento del río Jares, donde después de reponer nuestras fuerzas, iniciamos el regreso pasando por el Sextil de Presa, con su impresionante cascada, pasando por las Lamas de Puente llegamos a este pueblo cerca de las seis de la tarde.

Los muchachos, aunque algo cansados, vivieron una jornada verdaderamente impresionante. Vieron paisajes maravillosos, lagunas con sus leyendas y pobladas de patos silvestres y las yeguadas que viven durante cinco meses del año, en pleno estado salvaje.

Otra cosa que comentaban, a pesar de su juventud, era la pena que daba, ver la enorme extensión de pastizales de primerísima calidad y que se estaban perdiendo año tras año sin que nadie los aproveche. Sería cosa de estudiar en serio su utilización, pues es una riqueza que Dios nos la da gratis y que, bien por desidia o abandono, no produce beneficio de ninguna especie.


La Vega, agosto de 1972

Fdo. Eduardo Ávila Bustillo


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