Rebuscando en las carpetas

Hoy he subido:

- A Panoramio:

- A Apuntes de Genealogía:
  • Una foto de un escudo encontrado en la misma carpeta en la que estaban las dos fotos anteriores, etiquetada con el nombre de Xares pero que puede estar erroneamente etiquetada ya que creo recordar que fue sacada en la iglesia de Edreira o Meixide. Si sabes el lugar correcto en el que se encuentra dímelo. (maralogio@soios.com)

Del Tera al Xares

Mi abuelo materno vino de Chaves, al otro lado de la Raya, a trabajar en las minas de Ponferrada. Mi abuela materna servia entonces en una casa de la ciudad. Él murió con veintisiete años y no llegó a conocer al último de sus hijos. Ella se volvió a Fontey, su aldea natal, pensando en cómo sacar adelante a su familia.

Mi abuelo paterno nació en Sanabria y tuvo nueve o diez hijos -no lo sé de cierto-, de los que siete alcanzaron la edad adulta. Dada la dureza de esta tierra, le tocó viajar mucho en busca de un jornal para alimentar a los suyos: Madrid, Sevilla, Cuba, Argentina...

En aquellos años, la estación de tren más cercana a Sanabria era la de A Rua. Cuando el año venía malo, cuando era necesario sacar un duro de algún lado, mi abuelo se juntaba con otros hombres de la comarca y tomaban caminos de la sierra, hoy perdidos. Tras un par de noches durmiendo en chozos de pastores llegaban a la estación y partían hacia donde tocase.

Así que no es imposible que un día mi abuelo, en traje de pana y hatillo a la espalda, coincidiese con mi abuela, de luto riguroso y tres mocosos revoloteando a sus faldas. Apuesto a que a ninguno se le ocurrió que en el futuro acabarían emparentados.

De niño pase unas cuantas vacaciones estivales en A Rua. Cuando de vuelta a casa parábamos en Sanabria a saludar a la familia se me antojaba un lugar anclado en la prehistoria, olvidado del tiempo. Cada minuto allí era una eternidad.

Al poco, por circunstancias de la vida, pasé a veranear en Sanabria. Me enamoré. Como un clavo saca otro clavo, sólo vi defectos en mi antigua novia y, rapidamente, indiferencia. Borré A Rua de mi memoria.

Hace ya tiempo que me reconozco en deuda con ella. Allí tengo familia y parte de mis raíces. Y sé, además, que no he sido justo. Quiero volver a sentarme a la sombra de la higuera que crece en As Airas, frente a la casa en la que nació madre. Asombrarme con el puente de Petín, que el diablo levantó en una noche. Beber purrela en las bodegas, directa de la tina a la jarra de porcelana blanca; correr por las calles que bajan a la estación, donde se hacía la fiesta... ¿existe aún el lavadero tras la iglesia?. Mis recuerdos son vagos, más asociados a sensaciones y sabores: la androya, la morcilla de calabaza pringando el pan, el racimo aún no del todo maduro cortado de la vid.

Me lo debo. He de volver.

Esta es mi primera entrada en el blog, gracias a la amable invitación de Logio. Normalmente escribo desde el otro lado de la sierra: Sanabria Carballeda, en el noroeste de Zamora. Si queréis saber más, podéis entrar aquí.

En el mapa.


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